jueves, 8 de abril de 2010

INTRODUCCIÓN

Las canciones de Palito Ortega  alcanzan con facilidad el filo de luces y de sombras que sostiene nuestra libertad personal -donde se acrisolan y consolidan sueños y decisiones-, y descubren el horizonte sobrenatural de nuestra vida.

Nos ayudan a entender cómo el amor de Dios suscita en secreto nuestro amor y lo enciende por nuestro silencio, en el recogimiento de la vida interior, para que -acallando otras voces- permanezcamos atentos a la verdad de Dios, que es también la verdad de nuestra alma:  la que consuma nuestra libertad y nos hace felices, en la medida en que la atendemos y acogemos, dejando que nos dirija.

Nuestra "capacidad de Dios" es esta naturalidad para lo sobrenatural, por la que nos hacemos amigos de Dios, en distinto grado, a menudo sin saberlo.

De esta fuente nacen las obras cumbres del espíritu humano, que reflejan el Esplendor del Evangelio -que discierne todo saber y sabiduría-, y nos encaminan a superar carencias y limitaciones con el ánimo humilde y confiado, elevado y abarcador que propone el Padre Nuestro: la oración que Jesús nos enseñó.

Para captar esta claridad y las perspectivas que libera, hemos dispuesto cincuenta canciones en siete secciones con comentarios, y una canción final sin comentarios, que expresa el alma de la obra.

Cada sección toma su  título de una de las canciones que la forman, que indica su sentido:

1.     Yo soy un caminante, sobre las disposiciones interiores del autor, que desde joven lo afianzan en su senda, y deter­minan su suerte y su canto.

2.     Tú y yo, a propósito del matrimonio como vocación y signo del amor por excelencia.

3.     El amor es una canción que no deja de sonar.  El amor nos conmueve, nos 
mueve, y nos remueve:  como un canto eterno que en nuestro corazón evoca la majestad del bien y de la belleza, y nos lleva al silencio.

4.     El camino de la libertad.  La Palabra de Dios, que es amor, nos salva de la dispersión por el recogimiento, y libera a nuestra razón de la oscuridad del mundo, que le es refractario.

5.     Le llaman Jesús.  Jesús es la Palabra de Dios que se hace hombre y da su vida para entrar en la nuestra:   para hacernos libres, y efectivamente hermanos a todos los hombres.

6.     Elevemos un canto hacia el viento nos invita a vivir y a dar a conocer las maravillas de Dios:  la fe, el amor y la alegría a las que estamos llamados como hijos de este Padre.

7.     Que Dios te bendiga  nos orienta en la búsqueda y el encuentro cotidiano con Dios, personal y concreto.

Final.    Con una canción a flor de labios:    El amanecer de un nuevo día.