Las canciones de Palito Ortega alcanzan con facilidad el filo de luces y de sombras que sostiene nuestra libertad personal -donde se acrisolan y consolidan sueños y decisiones-, y descubren el horizonte sobrenatural de nuestra vida.
Nos ayudan a entender cómo el amor de Dios suscita en secreto nuestro amor y lo enciende por nuestro silencio, en el recogimiento de la vida interior, para que -acallando otras voces- permanezcamos atentos a la verdad de Dios, que es también la verdad de nuestra alma: la que consuma nuestra libertad y nos hace felices, en la medida en que la atendemos y acogemos, dejando que nos dirija.
Nos ayudan a entender cómo el amor de Dios suscita en secreto nuestro amor y lo enciende por nuestro silencio, en el recogimiento de la vida interior, para que -acallando otras voces- permanezcamos atentos a la verdad de Dios, que es también la verdad de nuestra alma: la que consuma nuestra libertad y nos hace felices, en la medida en que la atendemos y acogemos, dejando que nos dirija.
Nuestra "capacidad de Dios" es esta naturalidad para lo sobrenatural, por la que nos hacemos amigos de Dios, en distinto grado, a menudo sin saberlo.
De esta fuente nacen las obras cumbres del espíritu humano, que reflejan el Esplendor del Evangelio -que discierne todo saber y sabiduría-, y nos encaminan a superar carencias y limitaciones con el ánimo humilde y confiado, elevado y abarcador que propone el Padre Nuestro: la oración que Jesús nos enseñó.
Para captar esta claridad y las perspectivas que libera, hemos dispuesto cincuenta canciones en siete secciones con comentarios, y una canción final sin comentarios, que expresa el alma de la obra.
Cada sección toma su título de una de las canciones que la forman, que indica su sentido:
1. Yo soy un caminante, sobre las disposiciones interiores del autor, que desde joven lo afianzan en su senda, y determinan su suerte y su canto.
mueve, y nos remueve: como un canto eterno que en nuestro corazón evoca la majestad del bien y de la belleza, y nos lleva al silencio.
4. El camino de la libertad. La Palabra de Dios, que es amor, nos salva de la dispersión por el recogimiento, y libera a nuestra razón de la oscuridad del mundo, que le es refractario.
5. Le llaman Jesús. Jesús es la Palabra de Dios que se hace hombre y da su vida para entrar en la nuestra: para hacernos libres, y efectivamente hermanos a todos los hombres.
6. Elevemos un canto hacia el viento nos invita a vivir y a dar a conocer las maravillas de Dios: la fe, el amor y la alegría a las que estamos llamados como hijos de este Padre.
7. Que Dios te bendiga nos orienta en la búsqueda y el encuentro cotidiano con Dios, personal y concreto.