Vivir con alegría significa vivir más.
La vida no es tan fácil,
pero siempre hay que luchar.
Porque todo lo que tú no hagas nadie te lo hará:
cada cual busca el camino hacia su felicidad.
Vivir con alegría significa vivir más.
Es bueno si en la vida uno aprende a valorar
esa mano que se estrecha francamente con calor,
y saber que uno es capaz de recibir y dar amor.
Las tristezas en la vida te envejecen,
vive menos que vive en soledad.
El camino no es muy fácil, pero hay que caminar,
que es la forma de podernos encontrar.
Vivir con alegría significa vivir más,
por eso siempre pienso que uno tiene que buscar
esas cosas que en la vida uno quiere de verdad,
y sentir que no te falta un abrazo de amistad.
La alegría nace del triunfo de la virtud sobre la indiferencia, de la fe sobre la desconfianza, del amor sobre el resentimiento. Surge de la gratitud y del esfuerzo, cuando somos receptivos y generosos.
Es un “plus”, un “algo más” que se produce en ese constante dar y recibir, en el que vamos avanzando, renovados. Sabiendo que la vida y el amor son como el derecho y el revés de una misma trama, que se teje con los hilos de nuestras disposiciones y decisiones en manos del querer y del poder de Dios, abiertos a su impulso, que nos hace amables y solícitos, realistas y siempre esperanzados.