Elevemos un canto hacia el viento nos invita a vivir y a dar a conocer las maravillas de Dios: la fe, el amor y la alegría a las que estamos llamados como hijos de este Padre.
Dios, de quien proviene todo lo bueno, nos insta a cada uno a hacernos eco de su trascendencia. Nos pide que lejos de afligirnos con la carga de nuestros apegos y de nuestras muchas preocupaciones, tratemos de salir de ellas, y de ir a El.
Espera de nosotros la mejor respuesta, o al menos una que no apague la esperanza.