jueves, 8 de abril de 2010

5.7. Yo tengo fe


Yo tengo fe que todo cambiará,
que triunfará por siempre el amor.
Yo tengo fe que siempre brillará
la luz de la esperanza.
No se apagará jamás.

Yo tengo fe, yo creo en el amor.
Yo tengo fe, también mucha ilusión.
Porque yo sé será una realidad
el mundo de justicia
que ya empieza a despertar.

Yo tengo fe porque
yo creo en Dios.
Yo tengo fe será todo mejor.
Se callarán el odio y el dolor;
la gente nuevamente hablará
de su ilusión.

Yo tengo fe los hombres cantarán
una canción de amor universal;
yo tengo fe será una realidad
el mundo de justicia
que ya empieza a despertar.

       
             Los hombres cantaremos una canción de amor universal, como universal es la palabra de Dios, que canta en nuestro corazón. 

             El mundo de hoy —que multiplica vertiginosamente el co­no­cimien­to, y alcanza verdaderos milagros de  producción y de comu­­­ni­­ca­ción  entre los hombres—, nos ayudará a entender y a asu­mir el compromiso del  bien,  a relegar para siempre el lenguaje sin verdad y sin vida que genera confusión y escándalo.

            Comprenderemos que nuestra ilusión de paz y de justicia, es mani­festación del amor de Dios que nos inspira y nos impulsa.  Buscaremos a Dios, lo encontra­remos, lo alaba­remos y lo adorare­mos: como es justo y necesario.  Y disfrutaremos sin cesar de su amor paternal.

          Combatiendo cada día por el bien y la verdad en el fondo de nuestro corazó, perseverando en la esperanza, un días nos encontraremos todos en el mismo camino.

El amor de Dios se hará patente, y se calla­rán  para siempre el orgullo y el prejuicio, con sus violencias y mentiras, y sus secuelas de incomprensión y de dolor.