jueves, 8 de abril de 2010

1.6. Yo soy un caminante




La libertad es mi pan,
los caminos mis canciones.
El viento es mi confidente,
conoce mis ilusiones.

Me gusta andar sin saber
quién me espera en el camino.
Llevo un verano en mi piel;
la lluvia canta conmigo.

A mí me gusta cantar
aunque yo no sea cantor.
Me sale el canto del alma
cuando le canto al amor.

Me gustaría morir
en el campo junto al trigo,
con mis ojos bien cerrados
y que me moje el rocío.


             La libertad lo sustenta porque mira con los ojos del alma.

            Sus ilusiones son espirituales e intransferibles.  El viento, que disipa sus nubes, es su confidente.

Así avanza con plena confianza:   no busca carreteras trilladas sino la propia, que se hace canción.

            El futuro no lo inquieta, ni siquiera la muerte. Marcha por un camino soleado, en el que la lluvia se aso­cia a su canto.


            Ese canto que refleja su andarse dirige al amor, que lo anima.




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