El amor es una canción que no deja de sonar.
Es la inmensidad del cielo azul. Es el mar.
El amor es una canción. Tiene notas de color.
En la lluvia, en el amanecer, siempre está el amor.
Una música sonó, era tu voz cuando llegaste a mí.
De repente descubrí un mundo nuevo, muy feliz.
El amor es una canción: de alegría, de ilusión.
Puede ser también tristeza. Puede ser dolor.
La continuidad del cielo, inmenso y por eso mismo cercano, y todas las cadencias de la naturaleza, que nos comunican su sentido, proclaman con sus acordes el amor que sostiene a la creación.
En el recogimiento de la vida interior, que crea, esta escucha modela nuestra libertad en la verdad y nos eleva a los hombres por encima de todo lo creado.
El amor dilata el horizonte, agrega una nueva dimensión a las cosas, que transforma su valor, y despliega toda su fuerza en el dolor.