Pobre mundo, ¿qué te pasa? Tenés cara de dolor.
Los hombres que te querían te perdieron el amor.
No florecen tus trigales; se está secando tu flor.
Tus niños mueren de hambre; tiene frío el arador.
Tu dolor está en el viento. Tu dolor está en el mar.
Hoy tu piel ya no respira. Ya no hay luz en tu mirar.
Pobre mundo, ¿qué te pasa? Tenés cara de dolor.
Los hombres que te querían te perdieron el amor.
Hoy tu iglesia está desierta. Está seco el manantial.
Tus palomas ya no vuelan. Pobre mundo, ¿dónde vas?
Tu dolor está en el viento. Tu dolor está en el mar.
Hoy tu piel ya no respira. Ya no hay luz en tu mirar.
El mundo, que se pliega y se despliega ante nuestros ojos, está desorientado y triste.
Las buenas realidades se frustran; una multiplicidad de incongruencias impide que se recojan frutos adecuados a las necesidades.
Se generan tensiones y se anudan conflictos de los que se ignoran, o se pretenden ignorar, las causas y las soluciones.
Hay dolor y desarraigo. No reinan la paz ni la alegría. La injusticia, la violencia, la impiedad se multiplican. El desamor se convierte en norma.
No se busca a Dios; se relega su culto; se seca el manantial.