Yo vivo a la buena de Dios.
No tengo fronteras ni hogar.
Yo sigo el camino del sol,
compartiendo el vino
me gusta sentir el amor.
Yo vivo a la buena de Dios.
Me gustan los montes y el mar.
La lluvia me da su canción,
la tierra su trigo cuando ya está en flor.
Yo voy por el mundo,
soy un vagabundo;
le canto a la vida, le canto al amor.
Yo sigo el camino,
busco mi destino;
Soy hermano del viento y del sol.
Yo vivo a la buena de Dios.
Yo soy como el río que va.
Dejé mil caminos atrás.
Vivir como vivo es mi felicidad.
Vive a la buena de Dios: sin artificios ni malicia, con confianza y sencillez, sin apegarse a nada.
Disfruta de la fiesta, igual que de los paisajes que aquietan, o llevan la vista lejos: que favorecen el recogimiento.
Como el río que va, su vida progresa superando obstáculos para ajustarse a su senda: dejando miles de caminos atrás.