Vive tu vida.
Así es mucho mejor.
No dejes que nadie
te robe el amor.
Que no haya nubes bajo tu cielo.
Busca siempre el sol.
Sigue adelante por tu camino.
Lo que importa es el amor.
Deja la sombra.
Lucha con fe
para ver tu felicidad.
Sigue el camino
que te marcaste,
que no importa lo demás.
No hagas caso a la gente.
Porque vas a sufrir.
Lo que importa es el mundo
donde vas a vivir.
Tú vive tu vida.
Así es mucho mejor.
No dejes que nadie
te robe el amor.
En el encuentro con nosotros mismos nos encontramos con los demás. Pero hay que empezar por salvar nuestra vida para salvar la de los otros.
El único bien que tenemos que defender es nuestra sintonía con el amor de Dios, que resuena como un himno en nuestro corazón si se lo abrimos, siendo sinceros. Nadie nos debe robar ese tesoro inagotable.
Tenemos que ahuyentar las tinieblas y buscar siempre el sol, seguros de que nunca deja de brillar, porque la noche ya pasó: las nubes son sólo nubes.
Todos saldremos beneficiados si ponemos nuestra confianza únicamente en el amor de Dios, fuente de todos los amores, sustento y guía insustituible del mundo mejor que buscamos.