jueves, 8 de abril de 2010

2.3. Tú y yo




Tú y yo,
nadie más que tú y yo,
con la fuerza de este amor,
vamos por el mundo.

Tú y yo
descubrimos que los dos
muchas veces sin hablar
lo entendemos todo.

Tú y yo,
la alegría de los dos,
no hace falta de explicar;
se nota al mirar.

Yo seré siempre tu alegría,
tú serás la mía;
todo de los dos.

Sólo tú y yo, amor, amor,
iremos por el mundo;
reiremos juntos,
lloraremos juntos,
solos tú y yo.


            Ahora son dos para andar juntos por el mundo, para apoyarse mutuamente y compartirlo todo en la unidad creada por la fuerza de su amor.

            Nadie puede destruir la alegría de los dos,  porque ha ocurrido una au­tén­­­­tica trans­for­ma­ción:   su ir solos es un ir siem­­pre el uno en el otro.

El don recíproco hace diáfana la comunicación, e inefable la alegría que sienten:  que es para siempre.



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