Los que no deforman las palabras
y se muestran siempre como son;
ésos que no mienten y trabajan,
los que no han perdido la razón.
Gente simple quiero yo,
que en lo simple está el amor.
Muchos viven más de la mentira,
de otra forma no saben vivir,
en un mundo que ellos se inventaron
de donde tienen miedo de salir.
Gente simple quiero yo,
que en lo simple está el amor.
Hoy que a la moral le ponen precio
y es tan desmedida la ambición,
va mi canto a esa gente simple,
a los que defienden el amor.
Gente simple quiero yo,
que en lo simple está el amor.
El amor está en lo simple, en la sencillez que realiza la unidad de nuestro querer. La mirada del alma ilumina a la mirada natural y ordena nuestras prioridades por el amor, que no le teme al sacrificio y sabe de paciencia, por amor a los demás.
Propietarios de nuestro mundo de sueños e ideales, sin artificios ni doblez, por la pureza de intención las palabras brillan con su valor real, y la fortaleza nos sostiene en todos los esfuerzos, que comienzan por el pequeño deber de cada momento.
Pero si falla el amor, se produce el divorcio de la voluntad y de la razón, y la felicidad que se busca y que se encuentra es ficticia, pasajera. Lejos de ser expansiva, es causa de males para otros. Los dichos que no salen del alma dejan de ser elocuentes, los actos no son transparentes ni fecundos y los vínculos pierden solidez y fluidez.
Perdidos en caminos tortuoso y remolinos, el temor de reconocer el bien y la verdad, y de abrirnos a sus demandas, pone al alma en riesgo de no encontrar salida,
Sin embargo, la sinceridad que el amor promueve lo resuelve todo.